"Empecé el diplomado con 38 años y pensé que ya no tenía cabeza para memorizar 300 puntos. Lo que me ganó fue lo de los nombres: "Barrera Interna", "Valle del Encuentro"... de repente el punto tenía una historia y se quedaba SOLO."
"Hoy ubico y digo la función sin dudar frente al paciente. Ojalá lo hubiera tenido el primer semestre."














